Plenitud creadora en Cértegui, Chocó

De vez en cuando, la selva reverdece en mi cuerpo, me llama y su canto es un crescendo que me traga y me lleva hasta las entrañas del cálido Cértegui, una vez allí soy una biblioteca ambulante, un cúmulo de letras que juegan a cazar historias, a pescar palabras en las bocas de los niños, de los jóvenes, de los adultos. Impartir talleres de escritura en una población minera como Cértegui-Chocó es una experiencia que como escritora y docente me hace sentir colombiana, negra e hija del borojó y la malicia afrochocoana. Las historias habitan a sus gentes, están llenos de refranes, de leyendas, de cuentos que conjuran la vida y la muerte. Es alucinante y enriquecedor verlos usar las técnicas narrativas que se les proporcionan para sacar a flote sus talentos creativos, al final son ellos los maestros de la espontaneidad, de una oralidad que me vuelve una maestra que aprende de las tradiciones ancestrales, a decir y a escribir con el sabor de la timba y la fuerza de la oralidad.

Jenny Valencia Alzate
Escritora y Profesora

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