Literacidades multimodales y memoria territorial en Santiago de Cali, Guapi y Tumaco
Proyecto de la Corporación Cultural Conexión Pacífico, apoyado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes · Programa Nacional de Concertación Cultural 2026 · Proyecto C2474-2026
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Las historias del Pacífico colombiano ya existen. Viven en la oralidad de las abuelas, en las leyendas que caminan de boca en boca, en los ritmos que atraviesan los ríos. Lo importante es que cada vez más puedan ser contadas por quienes las viven. De esa convicción nace este libro.
Voces que narran el Pacífico es una apuesta por la literacidad multimodal: entender la lectura y la escritura no solo como alfabetización, sino como el conjunto de prácticas con que una comunidad crea, narra y resignifica sus propias historias — a través del audio, la música, la imagen y el arte. Entre junio y julio de 2026, tres comunidades del litoral se reconocieron como protagonistas de su cultura y agentes de memoria activa en su territorio.
A la orilla del río Cauca, en el Consejo Comunitario de Playa Renaciente, veintiuna madres comunitarias construyeron un guión polifónico y lo convirtieron en una pieza sonora. Durante dos jornadas (11 y 12 de junio de 2026) la pregunta ¿qué es ser mujer? se volvió escritura colectiva, memoria y radio comunitaria.
La tercera parte del guión es una letanía dirigida a los hijos, los nietos, los hombres del territorio — consejo mayor convertido en estribillo:
La pieza sonora (podcast) de las madres comunitarias se publicará próximamente en este espacio.









En el Auditorio Mar Gorgona, doce niños guapireños de entre 9 y 14 años exploraron los ritmos de su territorio y descubrieron la rima consonante. Del juego con bolsas de palabras salieron versos; de los versos, una canción de rap sobre los aspectos que ellos mismos eligieron de su cultura. Con gorras y gafas oscuras, el 18 y 19 de junio de 2026, raperos por primera vez, cantaron Guapi.
El taller unió generaciones: junto a los niños participaron el líder cultural Anderson Stiven Obregón —aliado local del proyecto—, el gestor Camilo Cano, la docente Leidy Micolta y Diana Sánchez, encargada de Cultura de la administración municipal de Guapi.





Los retratos individuales de los niños raperos —con sus gorras y gafas— harán parte de esta galería una vez estén confirmadas las autorizaciones de uso de imagen de sus acudientes.
En Casa Estrella, frente al mar de Tumaco, veinte integrantes de la comunidad —con la participación protagónica de población LGBTIQ+ convocada por el Colectivo Manglaria— tradujeron las leyendas del Pacífico en pintura e instalación artística. El 2 y 3 de julio de 2026 La Tunda, El Riviel y El Duende dejaron la oralidad para volverse materia: madera, fibras, conchas, color. Una jornada final reunió a ocho docentes del territorio para llevar la experiencia a las aulas.
La que se transforma para llevarse a los desobedientes al monte; huele a lo que cada quien más quiere y deja huella de molinillo. Guardiana temible del manglar y de la memoria.
Luz errante sobre el mar nocturno: un alma en su potrillo a medio quemar que persigue a los pescadores que salen solos. Quien lo ve, aprende a respetar la noche del Pacífico.
Pequeño, de sombrero grande, enamorado de las trenzas y de las niñas de ojos claros; enreda el cabello y esconde a quien se deja. Solo la música lo amansa.















